martes, 10 de junio de 2014

El sueño de la reconstrucción


Manuel Quaranta reseña La Serenidad para Vísperas

La serenidad es un quiebre –¿es verdaderamente un quiebre o las problemáticas del escritor de Opendoor y Paraísos se repiten aunque de forma diferente?– con respecto a la producción anterior de Havilio, un lenguaje exuberante atraviesa casi todas las páginas hasta llegar a un paroxismo descomunal plasmado en frases tales como “…hierve la palabra en las cavidades textuales del protagonista y la ilación es un placer inevitable” o “…llorar, llorar, llorar, por los pobres, los muertos, los violentos, los degollados, los consumidores, los poetas, los locos, los militantes, llorar juntos por los benefactores, por los críticos y los mormones, llorar por las plantas que se van muriendo, llorar por nosotros, mucho, por nuestros parientes…y contemplarnos en el lago espejo desde el sillón roto, los pies mojados, chorreantes de pellejos, con el partido de ajedrez abandonado en lo mejor, para estirar el goce”; en este contexto cobra sentido la pintura expuesta en la tapa del libro, Les Oréades de William-Adolphe Bouguereau, en tanto cifra de lo que uno encontrará apenas comience a leer: proliferación incansable de palabras expuestas al sin sentido o a volver todo un engaño.
Iosi Havilio, La serenidad, Buenos Aires: Entropía, 2014, 146 pp. ISBN: 978-987-1768-15-8

martes, 13 de mayo de 2014

Leones

La Serenidad (fragmento)

El Protagonista se había arriesgado desplazándose al centro de la avenida para admirar su obra desde el llano. Y hoy, como nunca, su Yo Pequeño de allá arriba se esmeraba, para congraciarse. Fue entonces que vio cómo en el aire infinitos aviones de distintos tamaños, colores y espesor formaron como por arte: Tres Leones (dos despiertos, uno dormitando).


Pero no Tres Leones al azar, elegidos en la jungla porque sí: Tres Leones con sentido, modelando sus melenas para darse a conocer, Tres Leones que lo nombraban guturalmente, entre rugidos Lo nombraban, Tres Leones que lo saludan con sonrisas, aunque el soñoliento lo haga a regañadientes; la boca se le cae tarde, no hay tiempo para el asombro, estos Tres Leones están más allá de la destreza, esas melenas existen, esos colmillos lustrados lo interpelan, conocen bien El Catálogo de Sus Virtudes, Defectos, Vicios, Callos, Horrores Semanales, Lo saben de memoria, Lo vieron mirar las estrellas estúpido como pocos, emocionarse con canciones cerca de fin de año, abrazarse con desconocidos en la playa, gozar en el reviente, decir barbaridades; lo saben tuerto, payaso, adorable y muerto, podrido de romanticismo; Tres Leones perseverantes, que llevan adentro toda su hermenéutica: La Nada, La Casi Nada y otra vez La Gran Nada: lo vieron broncearse las heridas en la plaza seca de los artesanos, llorar por los pasillos de un hospital de paro, plantarse insolente frente a Un Compositor y no salir airoso, saben que un perro de chicas bien le meó el hombro mientras tomaba sol y él no supo pronunciarse, jugó el juego de la naturaleza, estuvieron cerca suyo la tarde que estrelló un gato contra la pared porque no toleraba más esos maullidos dictados por su conciencia, con pala y escobilla recogieron sus restos la noche que dijo: ¡Ésta es mi debilidad...! Merodearon la manzana los días que pasó internado: la panza un hervidero de renacuajos en la sala más soleada del mundo: embarazo múltiple y psicológico. ¡Cuánto lujo en el ajuar del dolor! Y su primogénito, blanco y rojo, apéndice de inmaculada concepción, los mismos ojos, la misma naricita... hubiera querido ser madre de trillizos... y la madre de su padre y el padre de su madre... ¡Filipino por tres noches! Pero no lo juzgan ni lo desprecian, saben perdonar. ¿Cuántas veces lo vieron feliz? Verdaderamente feliz, pleno, satisfecho de todo. ¿Siete? ¿Once? ¿Treinta y seis? Las estadísticas varían al ritmo de los criterios. El cuadro se pone en movimiento. Estos Tres Leones que son su creación le muestran ahora sus fauces abiertas de par en par, los ojos dulces, pícaros, terriblemente cómplices como diciendo: Los trenes no pasan dos veces cargados con el mismo néctar...


Trad. al inglés por Andrea Rosemberg

lunes, 21 de abril de 2014

Serenidad!





Este libro de Iosi Havilio encierra una desbocada fábula del yo. El peregrinar de un héroe que, para escapar de las humillaciones del presente, se enfrenta a las transfiguraciones míticas de su pasado. Se puede leer La Serenidad como un radical mapeo de los distintos registros de lo subjetivo, con una prosa que alterna con naturalidad y desparpajo entre lo real, lo imaginario y lo simbólico. Un relato donde los personajes, empezando por El Protagonista, se transforman en categorías abstractas; las ideas adquieren dimensiones épicas, y el absurdo se revela como ese abismo donde se diluyen los límites entre la percepción y la palabra.

«La Serenidad es una aventura que dura un día y cincuenta años: los tiempos de la novela, desde Tolstoi y Joyce. El ritmo es trepidante; las escenas, bellamente ejecutadas; las descripciones, lujosas; el lenguaje, plástico y armonioso. La Serenidad es el resultado de una feliz discusión de Havilio con los modos de novelar en el presente.»

lunes, 7 de abril de 2014

The ultimate paradox


Paraísos reseñada para Three Percent por Andrea Reece


Survival is the name of the game, but the two arrive in the city to find it flooding so bad that its inhabitants can only cross the street with the help of a rope to guide them through the rising floodwaters, scenes described by the narrator as a “rehearsal of apocalypse.” With difficulty, they find a cramped room in a seedy hotel and try to adjust to the sudden and bewildering acceleration of the pace of their lives in this utterly foreign city environment. The narrator reacts to the strangeness, as throughout the novel, by taking refuge in the visual and in her acute powers of observation of her surroundings that take in the tiniest detail—here she carefully lists all the items of food in the hotel fridge labeled with their owners’ name, and tries to imagine what the owner is like. She also has a sharp eye for interpreting the physiognomic and gestural signs that people tend to use to appraise others. Her first encounter is with Iris, a Romanian woman, native of Transylvania, who becomes her friend. Iris is described as a woman with
The carnival of bizarre characters descends into the grotesque and the absurd when the narrator gets a job administering morphine to Tosca, a grossly overweight woman who is dying of cancer. The narrator’s environment takes on the nightmarish, ghoulish tinges of a 19th century travelling circus complete with outlandish characters or a hall of mirrors with its endlessly repeated series of misshapen reflections. Meanwhile, and not entirely surprising under the circumstances, the narrator’s sleeping world and waking fears are dominated by snakes, which she tries to obliviate by drawing endless sketches of the reptiles to deaden their symbolism and turn them into mere lines on paper. The reader is drawn into this powerful, and all too real, living nightmare. The narrator herself is conscious of her alienation and the absurdity of her surroundings, and finds the solution in passivity. Not the kind of passivity where one has lost control, but the kind of passivity that never had any control in the first place. Fatality is her answer to the big questions:
The title of the novel is, of course, the ultimate paradox—the narrator’s surroundings are very far from being any kind of paradise, unless paradise can be limited to the snake in the Garden of Eden (and even then . . .). We only discover three-quarters of the way through the book that the title refers to paradise trees that are prevalent in Argentina, have toxic berries and whose bark is believed to supply the antidote to poisoning from the berries. Yet another paradox!
And because I am a translator and believe that no translated work remains entirely that of the original author, but becomes a filter through which we see the original work, and indeed a piece of literature that must stand (or fall) in its own right, a word of praise for the brilliant Beth Fowler. She has produced a sparkling piece, with a grasp of tone, voice and register that captures the paradoxes between the narrator’s thoughtful and evaluative inner world and the rough-edged characters and dire circumstances that surround her. Slang is often particularly hard to translate in a believable way without either overusing the f-and c-words, or, conversely, without toning the whole lot down too much, but here it works wonderfully and there are even some inspired lexical choices. My favorite word in the entire book has got to be “carked,” as produced by Tosca, the cancer sufferer who receives the morphine injections:
“You thought I’d carked it, didn’t you? It’ll come, girl, it’ll come, you need to have a bit of patience.”

martes, 1 de abril de 2014

Falso presente

Reseña de Paraísos para micro-revista


Paraísos. Iosi Havilio. Caballo de Troya. Madrid, 2013. 35o páginas, 22,90 €
Ni siquiera sabemos su nombre. Su marido muere de pronto, atropellado, dejándola con un bebé pequeño, Simón. El hermano del marido, Jaime, se ocupa de los trámites. No parecen tener una buena relación ella y su cuñado, parece que éste nunca la considerara de la familia; ni él ni su mujer. La tratan con condescendencia. No volverán a verse después de la muerte del marido. Unos días después llega la orden de desalojo de la casa y la finca en la que viven ella y su hijo, que se encuentra en el campo, en un lugar llamado Open Door: hay una deuda y el propietario quiere recuperarla. Le ofrecen dinero, muy poco, para unos meses. No le queda más remedio que aceptar. Con su bebé a cuestas, deja la finca y se dirige a la ciudad, adonde llega el día de las inundaciones. Toma una habitación en un hotelucho regentado por una gallega. Allí conoce a una rumana, de Transilvania, Iris, que lleva 2 años en el país…
Relato lineal,Paraísos, de Iosi Havilio (Buenos Aires, Argentina, 1974), comienza con un suceso catártico que mancha al personaje principal en adelante. A partir de ese momento lo que mantiene nuestro interés es su vulnerabilidad, la posibilidad de que caiga, así como aquellos momentos en los que descubrimos que es capaz de seguir adelante a pesar de todo. Se trata también, en cierto modo, de una novela episódica. El transcurrir natural, en términos realistas, de la historia (tanto como el transcurso del tiempo y las acciones en intensidad cotidiana), permite al lector viajar despacio de pequeño episodio en pequeño episodio. El mayor logro de la estructura de esta novela (una estructura que no se ve)es conseguir, mediante un argumento nimio, dejar sitio a algo que debe parecerse mucho a la vida.
Lo excepcional de los personajes es su condición de gente corriente, como rara vez se encuentra esa condición expresada a través de la literatura.Al principio pensamos que esa mujer que protagoniza la historia va a ser menos capaz, que nada puede más que empeorar en su vida, pero no, se mantiene, sale a adelante sutilmente, flota sobre su propia vulnerabilidad, ni más ni menos que como cualquiera de nosotros en nuestras propias vidas. Gracias a Iris comienza a trabajar en un zoo. Ahí conoce a varios compañeros. Yessica, la compañera que debe formarla pero la trata mal. Canetti, “con doble T”, jefe de ordenanza que se le pega y le propone presentarle a una persona que necesita que le pongan inyecciones todos los días, la señora se llama Tosca y es una gorda inmensa con un tumor benigno en el cogote. Ella se da cuenta de que Canetti le hace el favor porque quiere salir con ella, y se zafa. Tosca le comenta que arriba de su piso hay uno libre y le dice que puede ocuparlo a cambio de los pinchazos. Se traslada allí con su hijo. Es un sitio muy particular, un edificio ocupado desde hace décadas, conocido como el Buti por uno que murió resistiendo un desalojo allí 10 años atrás…
Novela escrita en un falso presente, presente histórico, de manera gélida, distante, contenida, acerada, que es la voz de la protagonista, el autor no incurre en frases buenas o demasiado literarias que no encajarían en la voz del personaje. Tampoco detiene su mirada en lo que no se detendría la suya. Parece cumplir el precepto de Hemingway, “escribe la historia, quita las frases buenas y mira a ver si todavía funciona”. El estilo, en su austeridad, resulta muy seductor. Expresa bien el dilema existencial de esta madre que de pronto pierde al hombre tosco del que se enamoró como “sin querer”, tardíamente, y, sola en el mundo, tiene que irse a la ciudad a buscarse la vida Se trata de un estilo que permite al lector vivir la historia, y no es sencillo lo que consigue IosiHavilio. Lo que podría parecer banal, no lo es en su caso, o, dicho de otro modo, lo banal no resulta nada banal escrito por este autor. Se interesa por todo aquello que no suele ser de interés para la literatura, algo que lo emparenta a muchos buenos cineastas contemporáneos, aquellos que depositan la mirada en sucesos de aparente baja intensidad dramática. En este sentido, Paraísos, de Iosi Havilio, resulta ser una novela rabiosamente contemporánea. Sin duda entre lo mejor que hemos leído últimamente.

sábado, 29 de marzo de 2014

Sretna sam

Opendoor (Edicije Božičević), traducida por Matija Janeš, en las mejores librerías de Zagreb, Croacia.



Glavna junakinja, mlada zaposlenica veterinarske klinike u Buenos Airesu, dobiva zadatak da u malom mjestu Open Door pregleda bolesna konja. Po povratku u grad biva svjedokom samoubojstva skokom s mosta, a njezina partnerica netragom nestaje. Put je vodi nazad u Open Door, mjesto koje nosi ime po klinici za psihičke bolesnike otvorena tipa i čiju povijest junakinja malo-pomalo otkriva. Život s vlasnikom konja, susret sa zavodljivom tinejdžerkom, odlasci u gradsku mrtvačnicu na identifikaciju tijela od kojih nijedno nije ono njezine nestale partnerice, predavanje užicima i otkrivanje života u ruralnoj sredini čine svakodnevicu ove antijunakinje koja svakom stranicom postaje sve začudnija. Majstorskim stilom, osjećajem za detalj, rečenicom nabijenom mirisima, zvukovima, okusima, čime se Havilio u svome prvijencu pokazuje kao vrstan pripovjedač, suptilno se brišu granice između sela i grada, tradicije i modernosti, zdravog i bolesnog, privatnog i javnog, stapajući se u jedinstvenu priču o potrazi za vlastitim mjestom pod suncem.    

Opendoor nije višeglasni roman, već niz samotnih pjesama u intimnu tonu. Priča za razmišljanje koju nećete brzo zaboraviti.                                                 El País 

Ljepotom detalja i sablasnom atmosferom Iosi Havilio daje očaravajući doprinos književnosti samotnjaka.                                                                                              Chloe Aridjis, autorica Knjige oblaka  

Opendoor je zbunjujuća, potresna i nadasve uzbudljiva knjiga. Hvalospjev potrazi za samoćom, kao i besmislenosti te potrage.                                                eleutherophobia.wordpress.com   

Dvosmislena priča koja graniči s crnom komedijom... Vješto i suptilno, roman upozorava na obmanu slobode na koju je nasjeo gotovo cijeli svijet.         

martes, 18 de marzo de 2014

Apocalypse Now

The Independent

Tuesday 18 March 2014

Paradises by Iosi Havilio, trans. by Beth Fowler - book review: 

'Haunting tale set in the aftermath of an apocalypse'






viernes, 7 de marzo de 2014

Enigmas

Open Door 

Comentario de Nicholas Greco en su blog + link a descarga gratis del e-book. 

I've just finished reading Open Door. I'm not sure why I started reading it, though I suspect the description of the book caught my eye. I like to think of myself as a bit of a Romantic, and irrational (in a good way), but I'm not sure that this book was worth my time. I should say, though, that I kept reading it, which points to something; the book was able to hold my attention, doing what few books seem to be able to do. There is a scene that seems to stick with me, though: the protagonist goes to the local library in order to find historical information regarding the local insane asylum. She spies, then, the librarian crying in the bathroom with cuts on her ears. The scene ends with no explanation, nor is any given throughout the book.

I'm all for powerful and fantastical images, but I would have liked a bit more context to moments like this. The book carried me on, and encouraged me to turn the page, but perhaps it was only my desire for resolution of the enigmas presented therein. This is not necessarily a bad thing. 

In any case, if anyone is interested in reading the book, it is freely available in electronic format from Noisetrade.


miércoles, 19 de febrero de 2014

Taller x Dos


A partir del 3 de abril, Taller Grupal de Escritura en la Boutique del Libro de San Isidro. Jueves 18 a 20 hs. Inscripción: boutiquesi459@gmail.com




Seguimientos individuales de proyectos de escritura. En Palermo, Tigre y Virtual. 
Contacto: iosihavilio@gmail.com