miércoles, 16 de octubre de 2013

Viajes


Mariano Pagés lee Paraísos y escribe este artículo para El Litoral anticipando la presentación del próximo viernes 18 de octubre a las 20.30 
en la Librería Palabras Andantes de Santa Fé. La invitación, al pie. 


El zoológico como metáfora

Las tres novelas de Iosi Havilio son relatos de viajes y los personajes protagónicos, conforme a las peripecias por las que atraviesan y los diferentes partenaires que los acompañen tendrán un derrotero, por momentos, indiferente a los hechos, y por momentos, vertiginoso.


Un recorrido contingente es el que inicia la narradora con su hijo en “Paraísos”: luego de la muerte de su pareja, Jaime, un amante viejo, bruto y rústico, de quien se enamora en la primera novela, así leemos, en boca de la narradora: “... un recuerdo fugaz de este hombre tosco del que me enamoré sin querer y me desanomoré sin darme cuenta”; una voz extranjera e inexpresiva nos dice: “Después de esta segunda visita, las cosas, por azar o por necesidad se precipitaron. Una acumulación de episodios no tanto graves como significativos terminaron de expulsarnos”, la narradora vuelve a Buenos Aires y recala en un cuarto de pensión, allí conoce a Iris, su partenaire rumana y pasiva, “... con esa mezcla de fastidio e indiferencia tan suya”, dice la narradora, refiriéndose a Iris; la protagonista consigue trabajo en un serpentario de un zoológico y finalmente, a instancias de un compañero de trabajo, un tal Canetti, un ex empleado bancario devenido en ordenanza del zoológico, accede a aplicarle dosis de morfina a Tosca, una enferma terminal que regentea una torre tomada, y le propone vivir allí, a modo de pago. La fauna de El Buti, la torre tomada, es una galería de personajes desolados y marginales - dealers, travestis, lúmpenes-, movidos por la supervivencia, que acompaña algunas de las peripecias de la narradora; la mirada lisérgica que tiene el personaje sobre los habitantes de la torre prefigura en escala el mundo de sobrevivientes marginales con el que le toca socializarse: “El resto, más o menos alegres, más o menos pesados, desfilan delante nuestro sin cesar: Benito, Sonia, Canetti, Herbert, Perico y los chicos duros, en banda. Simón corretea detrás de unas nenitas con caras asiáticas. Las capas de realidad, todo lo que veo, me conducen a un limbo ácido, alucinante”.


jueves, 10 de octubre de 2013

The Buenos Aires Affair


Brenda Lozano, autora de Todo Nada, escribe para Letras Libres
una crónica de sus días y lecturas en Buenos Aires. 


Buenos Aires tenía un orden, un orden de música y libros. Algunos amigos argentinos, tantas canciones, algunos libros, varias veces cantar esas canciones, platicar de esos libros, todas esas líneas que terminaron formando una flecha apuntando al sur: pasé tres meses en Buenos Aires. Era la primera vez que iba a la Ciudad de la Furia, Ciudad Evita, Ciudad Fernet, Ciudad Psicoanálisis. La ciudad de Charly García, Soda Stereo, Illya Kuryaki, Babasónicos, la de los libros de Di Benedetto, Saer, Fogwill y Roberto Arlt. A los dieciséis años leí a Borges, me enamoré y cantaba “me dejarás dormir al amanecer entre tus piernas” como si supiera lo que quería decir, como si entendiera también lo que quería decir Borges y como si él fuera a entenderlo todo con una tímida dedicatoria en el ejemplar de El Aleph que le regalé ese verano.
Y es que Buenos Aires tiene un orden sentimental a la distancia. A pesar de estar allí, uno pasea con la idea que se ha formado a la distancia. El orden de Borges y Bioy: las dos figuras de cera en la cafetería La Biela. El de las míticas cafeterías y deliciosas parrillas. El de Palermo, Recoleta, el de la avenida Corrientes. La librería El Ateneo. El orden del pasado. Pero pronto el nombre de la ciudad, esa sonrisa como de fotografía, cambia su gesto. Da la bienvenida a otros barrios, otras calles, otras cafeterías sin sillas célebres. Un bar perdido, un restaurante sin clientes, un grupo sin futuro en el escenario, una fiesta decrépitamente divertida. Lo que no llega, lo que no viaja, lo que no se publica. Su neurosis, sus problemas. Todo su encanto. Sin olvidar esa distancia que separa a México de Argentina, se hacen evidentes las palabras, las expresiones, las diferencias entre un lugar y otro. Por la noche, con el cepillo de dientes en la boca, al ver cómo el agua se va al otro lado, ver ese pequeño remolino en otra dirección, esa miniatura de la distancia es también parte de su encanto.
Pablo Katchadjian (1977) escribió El Aleph engordado, su primera novela, añadiéndole páginas al cuento de Borges. Su poemario, El Martín Fierro ordenado alfabéticamente, es precisamente eso. ¿Romper, cortar, metamorfosear a los ídolos? ¿Adelgazar Cien años de soledad? Algunas preguntas que apelan al arte que se hace hoy. Ordenar alfabéticamente es un orden ilusorio, como pasa con las entradas en el diccionario (palabras vecinas que fácilmente se convierten en melodrama). Ese aparente orden, ese caos con el que empieza todo también para los griegos, es la base de la estupenda novela breve Qué hacer (Bajo la Luna, 2010), en la que dos inseparables profesores universitarios, que aparecen y desaparecen en escenarios uno más enloquecido que otro, parecen recordar lo espontáneo, lo melódico. El juego.


viernes, 4 de octubre de 2013

In october: Paradises






Paradises might be a reimagining of Camus’ Outsider – but in female form and living in 21st-century Buenos Aires. Our narrator allows the hazards of death and chance encounters to lead her through the city, where she sleepwalks into a job in the zoo’s reptile house and administers morphine to one of the oddball residents of the squat that she and her young son move into. Is this life in the shadows, an underworld of cut-price Christmases, drugs and dealers, or is this simply life? And why do snakes seem to be invading every aspect of it?
Paradises returns to the enigmatic female characters of Havilio’s first novel, Open Door – and has already been highly praised by Beatriz Sarlo, perhaps the most influential critic in his native Argentina. Thoughtful, yet unafraid of squalor or the perils of insecurity, this is a voice for right now, obliquely critical, grimly comic.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Tercer asalto


Luis Alonso Girado lee Paraísos y escribe para Diario de Ferrol (8/9/2013)

Valga el símil boxístico
para una novela de un argentino,
no en vano el Luna Park fue escenario de míticos
combates en la cosmópolis bonaerense.
Y valga no por el asunto de Paraísos
(Mondadori, Caballo de Troya, 2013),
sino por el ordinal
de su novela, la tercera tras
Opendoor (2009) y Estocolmo
(2010), esta última, una decepción.
Por fortuna, Havilio ha conectado
con los cabos sueltos de
Opendoor y ha logrado con ambas
un díptico narrativo muy personal,
raramente personal a todos
los efectos, ahondando en una
franja social de la vida argentina
que habita un territorio fronterizo,
de extrarradio o arrabal, entre
campo y urbe; un espacio híbrido
de supervivencia. Paraísos resulta,
así, un título irónico e incluso sarcástico
que discurre por los aledaños
del Buenos Aires provincia, no
urbe.
En Paraísos es la geografía narrativa,
hosca y abigarrada, un eje
central, sometido por el escritor a
un puntual y minucioso descriptivismo,
a una escrutadora y cerca-
na cámara. Anotemos también,
entre lo fundamental, la lucha por
la vida de la pareja madre-hijo y,
de paso, la humanidad, a veces lacerante
y desgarrada, marginal y
en desarraigo, del grupo de personajes
que nos sale al paso en un
opresivo mundo barrial acosado
por la precariedad, por la dureza
del día a día y por el violento contraste
de la delincuencia instalada
en la droga y en las peores pautas
del consumismo.
La historia enlaza retazos de un
deambular, de una búsqueda, de
un afán de ir tirando. Y el empeño
nos llega en primera persona, desde
la voz neutra de la protagonista,
forjada en vencer la adversidad,
en no venirse abajo, en vivir
como se puede. En general los
personajes, bien individualizados,
muestran una autenticidad humana
tan convincente como áspera,
aspereza que nos llega a través de
un contar neutro, objetivo, como
frío y hasta indolente. Un vitalismo
encarnado en cotidianeidad,
en un registro expresivo elemental
y entreverado de jergalismos, tiñe
de un gris sucio este mundo que,
pese a todo, palpita, no sin algunos
estertores.
Iosi Havilio es una de las cabezas
visibles de la actual y nueva
narrativa argentina, menos estilizada
y aristocrática, para nada
fantástica, desideologizada. Una
literatura de un exacto verismo,
atenta a los ángulos sombríos del
vivir, a la crónica de las hazañas
diarias del ir tirando, en un estrato
lindante con los núcleos villeros
que han ilustrado César Aira o los
autores de la novela negra argentina
y alguna joven escritora. Los
paraísos, aquí, tal vez no son infiernos,
pero sí de migajas, efímeros,
teñidos de cierta sordidez,
como círculos infranqueables.
Buena novela (a la vez existencial
y social, sin el lastre de la consabida
retórica ni explícitas concesiones
intencionales) que nos vuelca
la vida sin trampas, con el parpadeo
de alguna débil luz de cuando
en cuando. No se escribe bien sin
esfuerzo. Paraísos parece evidenciarlo.


lunes, 23 de septiembre de 2013

Visita al Che


Angel Berlanga escribió para Radar alrededor del Foro del Libros del Chaco y la visita a la escuela Ernesto Che Guevara. 

“¿En qué se inspiró para escribir Paraísos?” “¿Te gusta ser escritor?” “Con respecto al uso del lenguaje vulgar...” Iosi Havilio charla con un grupo de chicos de la Escuela Che Guevara, en el borde de Resistencia, oye las preguntas sobre algunos de los textos que escribió. La bienvenida está cargada de afecto, está escrita explícitamente en unos pizarrones, en las facturas caseras que le ofrecen, en las fotos y fotos que se toman. Havilio les desmitifica la inspiración, bromea con lo de las malas palabras y avanza en cuanto a que lo jodido es repetir como loros lo que otros dicen, cuenta de una infancia cargada de peleas con los padres, del origen de su primer libro, Open Door. “¿Sabés los días que van a seguir hablando de esto?”, le dice al despedirlo Graciela, una de las profesoras.

Sigue por acá.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Casa Tomada


Del 17 al 20 de Octubre: Casa Tomada, Casa de las Américas, La Habana, Cuba. 

Los talleres vespertinos promocionarán la creación artística del continente. Las inscripciones están abiertas hasta el 16 de septiembre. Música, teatro y literatura son las expresiones que centrarán esos encuentros.“Una Escritura Musical” será la primera propuesta, un taller de escritura literaria impartido por los argentinos Iosi Havilio y Amalia Bosell y dirigido a narradores en formación, con obras publicadas o inéditas. Siguiendo los pasos de Alejo Carpentier tratará de trabajar la escritura rastreando en el sonido, el fondo y la forma de un relato. Se propone partir de los sonidos para explorar un universo de ficción con el propósito de crear su correlato narrativo y así repensar la poética y oxigenar el lenguaje de la palabra.Sus sesiones está previstas el martes 17 y el miércoles 18 de septiembre en el Salón de la Presidencia de la Casa. El jueves 19 se trasladará en sesión abierta, a la sala Che Guevara, donde los participantes podrán leer los textos producidos durante el taller. Las inscripciones pueden hacerse a través del correo: susel@casa.co.cu.

....

http://casatomada.casa.cult.cu/

domingo, 8 de septiembre de 2013

Strange & elliptical


Lectura norteamericana de Opendoor vía Shelf-awarness

Iosi Havilio's Open Door is a strange, elliptical little novel written in a plainspoken prose that belies its haunting core. The unnamed narrator is a young Argentinian woman working in a veterinarian's office. The novel begins as she is visiting a man and a sick horse--both named Jaime--in a small town called Open Door. Later, the woman she has been living with in the city appears to commit suicide, and the narrator floats back to Open Door. There, she moves in with Jaime, whom she finds alternately appealing and mildly repulsive. She also meets a wild, charismatic girl named Eloisa who might be 15--or maybe 30.

She is called back to the city several times to determine whether the body of her roommate has been found. She thinks the officer in charge of the case may have fallen in love with her, but very little comes of it. A wheelchair-bound librarian helps her research the history of the "Open Door" psychiatric institutions that gave the town its name. She loves Jaime, then Eloisa, neither, both, but she stays. Each time the story seems to be headed in a particular direction it stalls, and the narrator slides sideways into another half-hearted endeavor.

Underneath the oddly sterile surface of Havilio's novel is a mesmerizing void. Are the characters really any different from the "loonies" living in the Open Door asylum? Are we? --


By Emma Page, intern at Shelf Awareness, bookseller at Island Books in Mercer Island, Wash.

Discover: This short, intense Argentinean novel is one of the first U.S. offerings from the "shamelessly literary" London publisher And Other Stories.

martes, 3 de septiembre de 2013

Al Chaco


18 foro
4 al 7 de septiembre - Nuevo Centro de Convenciones - Resistencia - Chaco- Argentina